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El
día 9 de Junio de 1939, en reunión de Oficiales dimos
de alta a bordo del MC CALDAS, la estatua de la Virgen de las Olas,
regalada por el suboficial Pablo Prieto. En medio de la animación
unánime y por motivo de un incidente que tuvo un oficial
que no es oportuno nombrar, resolvimos sin más ni menos fundar
un Club particular para Oficiales Navales. Y todo el mundo en medio
de los tragos, prometio con tropical efusividad hacer y dar esta
vida y la otra.
Durante ocho meses sucesivos planes para conseguir
un local. La cuestión financiera fallaba siempre. Un día
el Capitán Rodríguez elegido Presidente, y el Teniente
Piedrahita resolvieron tomar, la en un tiempo famosa e invulnerable
y totalmente destruida, fortaleza de Santa
Cruz de Castillo Grande. No había nada en ese
lugar, ni agua, ni playa, ni espacio suficiente. Los oficiales en
persona limpiábamos. Cada domingo a las 8:00 de la mañana
nos presentábamos allá con seis botellas de cerveza
como contribución y una herramienta. Por turnos llevábamos
gallina aderezos para el sancocho. Se trabajaba en forma titánica.
A las tres de la tarde se suspendía el trabajo y después
del baño comenzaba el sancocho en medio de la más
estupenda profusión de chistes, coplas y canciones.
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